Cribado de Anticuerpos para VIH

El cribado de anticuerpos en muestras de suero es el método comúnmente empleado para el diagnóstico de laboratorio de la infección por VIH.

A pesar de los avances logrados en el desarrollo de estas pruebas, se siguen produciendo casos de falsos positivos y, con menor frecuencia, falsos negativos. Estos errores son atribuibles, en parte, al enorme crecimiento de esta demanda analítica dentro de la asistencia clínica hospitalaria y extrahospitalaria.

La importancia de estos errores es obvia, pudiendo provocar situaciones que generan ansiedad en los pacientes y desconcierto en los profesionales encargados de dicho diagnóstico.

Los laboratorios que realicen el diagnóstico de los anticuerpos anti-VIH deben observar las normas de seguridad de nivel 2. Esto supone trabajar con guantes en todos los procesos, pipeteado mecánico, utilización de contenedores de seguridad biológica para los desechos, así como la observación de aquellas normas y precauciones consideradas como de buena práctica. Las muestras se deben recoger en la forma habitual y evitar mantenerlas más de 24 horas a temperatura ambiente. Para minimizar las contaminaciones microbianas que podrían alterar las muestras, se recomienda usar tubos estériles y no conservarlos a +4ºC más allá de 72 h. Para períodos de conservación más prolongados, hay que utilizar temperaturas de –20º y –70ºC, sobre todo si se prevé la necesidad de detectar el antígeno p24 u otros componentes estructurales del VIH, ya que estos últimos se desnaturalizan paulatinamente a temperaturas superiores a –70ºC. Los sueros no deberían ser inactivados con calor, por las razones expuestas.

Es bien conocido que el incremento de la sensibilidad lleva aparejado un descenso de la especificidad (falsos positivos); aunque las técnicas actuales ofrecen cifras de especificidad en torno al 99%, el aumento espectacular que ha experimentado la demanda analítica posibilita que los resultados falsos positivos sean más frecuentes.

Otro aspecto importante a la hora de valorar las características operacionales de una prueba diagnóstica para el VIH es la prevalencia de la infección entre la población estudiada. A menor prevalencia, el VPP disminuye o, dicho de otra manera, mayor es la probabilidad de que se produzcan resultados positivos falsos en una población con tasas de infección VIH bajas.
En muchos hospitales o laboratorios en los que se realizan las pruebas del VIH el porcentaje de sueros positivos ha descendido en los últimos años.

Las causas de este fenómeno son variadas y cabría citar la mayor sensibilización respecto de la infección por parte del personal de salud y la existencia de protocolos específicos de cribado serológico en los enfermos renales, hemodializados, exposición accidental, control de la gestante e, incluso, en las pruebas analíticas preoperatorias, estrategia esta última de cuestionable utilidad.
Todas estas situaciones han propiciado un aumento sustancial de la demanda analítica de estas pruebas y un descenso en la tasa de positividad total, por lo que el riesgo de tener resultados falsos positivos en el escalón primario del diagnóstico del VIH es más elevado que antes. Por ello, cualquier laboratorio deberá contar con una estrategia o estrategias de confirmación.